Cada vez más y con mayor frecuencia nos volcamos hacia el mundo cibernético; las conversaciones o reuniones ahora son virtuales, los libros se leen desde un celular, los documentos han dejado de ser físicos, y así, poco a poco la vida pasa a un escenario cibernético. En consecuencia, de la misma manera en que la tecnología acerca a los seres humanos y a su vez facilita en muchos aspectos su vida, para pocos es un secreto que trae nuevos riesgos que no existían en el escenario físico.
Los riesgos cibernéticos crecen y se fortalecen a medida que la vida se desmaterializa; al utilizar una computadora nos exponemos a ser afectados por un virus, al navegar en internet podemos ser víctimas de un malware o al almacenar nuestros datos en la nube podemos sufrir una suplantación de identidad. Pero todas esas situaciones son el riesgo que debemos asumir para avanzar y ser parte de la evolución de un mundo desmaterializado.

/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/65FNRHJLOJAIREY2GUEJIBKBDI.jpg)